¿En frío o en caliente? ¿Las tengo que modificar según la velocidad o la carga? Aquí tienes los consejos necesarios para medir de forma correcta la presión de los neumáticos de tu coche.
La mayoría de los problemas que pueden existir con los neumáticos está relacionada con unas presiones de inflado incorrectas. Y tan malo de cara a la seguridad es pasarse por defecto como por exceso, aunque es más peligroso lo primero. Vamos a ver los peligros de no llevar la presión correcta en los neumáticos, y algunos consejos que deberás tener en cuenta para que esto no suceda, pues por muy nuevo que sea, un neumático siempre pierde algo de presión con el tiempo. Los efectos de una presión incorrecta Con presiones inferiores a las recomendadas el neumático se calienta antes, por lo que no sólo se desgastará más rápido –y de forma irregular, por las zonas exteriores de la banda de rodadura–, sino que además podría existir el peligro de desllantar, además de que aumenta el riesgo de sufrir aquaplaning. Las presiones bajas también hacen que el neumático se deforme más de lo debido, lo que puede dar lugar a pérdidas de adherencia y, por lo tanto, del control del vehículo.  Por no hablar del aumento de consumo.
Las consecuencias de haber circulado con una presión insuficiente pueden manifestarse incluso después de haberla corregido, por ejemplo si se han producido daños internos en la estructura por efecto del sobrecalentamiento, o si la banda de rodadura se ha desgastado de forma irregular. Pero si nos pasamos de presión también existen efectos negativos. El neumático se desgastará más por la parte central de la banda de rodadura, y las irregularidades del asfalto pasarán factura a las suspensiones. También se resiente el agarre. En definitiva, una presión correcta en tus neumáticos no sólo es una garantía de seguridad, también se nota en el bolsillo: menos desgaste y ahorro de combustible. Para que te hagas una idea, se estima que un neumático con una presión un 20 por ciento por debajo de la recomendada puede acortar su vida útil nada menos que un 20 por ciento, y eso son muchos kilómetros. Y no te olvides de adaptar la presión a las condiciones de uso: con el coche cargado, normalmente hay que aumentarla entre 0,1 y hasta 0,3 bares.
Pero mi recomendación, en cualquier caso, es adquirir un manómetro de bolsillo y llevarlo siempre en el vehículo. Los hay de muchos tipos en tiendas especializadas en repuestos para el automóvil, y con precios entre los 12 y los 30 euros, según la marca y el modelo (digital, analógico, con memorias, etc). Consejos a la hora de medir las presiones de los neumáticos Comprobar las presiones, una vez tenemos el manómetro adecuado (ya sea propio o el de una gasolinera) es sencillo, siempre y cuando tengas en cuenta que deben verificarse en frío. ¿Qué quiere decir esto? Pues que no hayas recorrido más de 4 ó 5 km antes de llegar al punto de control. Y como esto no siempre es fácil, aquí tienes otro motivo más para adquirir un manómetro de bolsillo y llevarlo siempre en el coche.
CÓMO MEDIR CORRECTAMENTE LAS PRESIONES DE LOS NEUMÁTICOS
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