1 Busca coches que tengan características que necesites que se ajusten a tu propósito. Las familias podrían necesitar lugar para los niños, para trasladar provisiones, el equipo de fútbol, o viajar con mascotas, mientras que un solo adulto joven podría necesitar un transporte básico y económico. Esto puede sonar como un estereotipo, pero deberías ser capaz de reducir tu campo de búsqueda a vehículos que se adecuen a tus necesidades antes de salir a comprar.
2 Busca en línea opiniones de compradores acerca de los modelos que estés buscando. Existe una gran cantidad de fuentes de información que se especializan en acumular información acerca de los problemas de los automóviles, satisfacción de clientes, inconvenientes con la garantía, y reposición de autos defectuosos. Conocer si un modelo en particular tiene problemas comunes te ayudará a decidir si estarás dispuesto a invertir en él.
3 Elige el tipo de coche que te podría interesar, luego familiarizárte con su funcionamiento, el tipo de equipamiento que trae, y su historial general,. No necesitas investigar los componentes de una 4x4 ni los motores diésel si decides comprar un coche familiar convencional, pero comprar una 4x4 o un diésel deberás comprender los principios básicos de su funcionamiento y sus características.
4 Averigua el precio de coches similares en lotes de autos usados que estén cerca de donde vives, en los avisos clasificados de tu periódico local, y cualquier otra fuente que tengas. Esto debería darte una idea de cuánto deberías estar dispuesto a ofrecer cuando hayas encontrado un auto que te interese.
5 Sé específico respecto al modelo, cuando te hayas decidido por un coche. Esto es así, los coches varían de modelo en modelo y de fabricante en fabricante, así que tener un coche en particular en mente, y conocer un poco acerca del mismo, hará que tu trabajo de evaluar su estado sea mucho más fácil. Ahora será el momento de considerar ese coche en particular.
6 Aprende lo que puedas acerca del historial del coche cuando vayas a verlo. Si tratas con un vendedor privado, esta persona tendrá un conocimiento valioso sobre el auto. ¿Cuántos kilómetros muestra el cuentakilómetros (odómetro)? No es inusual que un auto moderno haya recorrido 320.000 km, pero si pretendes recorrer largas distancias a diario o viajar mucho, los coches con más de 160.000 km deberían estar bastante depreciados en cuanto a su valor, ya que es de esperarse que tengan sólo uno o dos años más de servicio confiable debido al uso. Pregunta si el coche realizaba principalmente viajes largos, o cortos, si se utilizaba para conducir por la ciudad, ya que el kilometraje recorrido “en autopistas” no es tan desgastante para la transmisión, o tan duro para los frenos ni la suspensión. Averigua si los dueños anteriores lo mantenían apropiadamente, realizando los cambios de aceite, de filtro de aceite y filtro de aire de acuerdo con los plazos sugeridos. Averigua si el auto se utilizaba en terrenos empinados y montañosos, ya que este tipo de uso también puede causar serios desgastes en la transmisión. Averigua si el auto se utilizaba en áreas donde comúnmente se emplea sal para descongelar las carreteras. Como la sal es corrosiva, al menos deberás prestar mucha atención al chasis para ver si está descastado o presenta signos de haber sido dañado por óxido. IMPORTANTE: Cuenta con el informe completo de Cocheuropa con el cual tendrás una visión global del mismo
7 Revisa el exterior. Deberías poder detectar signos de maltrato, accidentes, u otros problemas dando una vuelta alrededor del coche y acercándote para revisar cuidadosamente la pintura y los acabados. Observa alrededor de la cerradura, si es que el coche está equipado con una cerradura de tipo llave. Si ves golpes, rayones o raspaduras en la pintura, podrías comenzar a preguntarte si el conductor tenía algún problema de coordinación con las manos, o que posiblemente haya estado sentado demasiado tiempo en un bar y tuvo problemas para encajar la llave apropiada en la cerradura cuando el bar cerró. Esto no significa que no deberías comprarle el auto a una persona que bebe, pero sí es algo para tener en cuenta. Observa de cerca los márgenes donde se unen las superficies de las chapas de metal. Por ejemplo, si hay un espacio entre el borde del capó y la parte frontal superior del guardabarros y a lo largo de la rejilla. Aquí las chapas de metal deberían tener el mismo espacio en todos los bordes, y deberían encajar perfectamente. Si hay espacios, superficies desgastadas, o si hay algo que no encaja bien podría indicar que sufrió algún tipo de daño que no es perceptible a simple vista. Observa en la parte más baja de los paneles de la carrocería, los paneles laterales, rieles, los estribos (si es que los tiene), carenados debajo de la rejilla y a lo largo del borde del guardabarros para verificar que no tenga signos de corrosión o bordes de cromo que se estén aflojando. Desplaza un imán a lo largo de estas mismas áreas si tienes alguna razón para pensar que se ha utilizado masilla plástica para reparar algún daño en la chapa de metal. Tocar con una pluma de plástico también puede servir para despejar las dudas si el sonido que produce es variable, pero no vayas a dañar la pintura haciendo demasiada fuerza al tocar el auto con un objeto de metal. Cambia el ángulo con el que observas las superficies anchas de metal de forma tal que el reflejo o la refracción de la luz exponga cualquier diferencia en el color de la pintura, el brillo o las abolladuras. Prueba las puertas y ventanas para ver si abren y cierran con facilidad y fluidez.
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